Proa apuesta ahora por las impresoras. El fondo español de capital riesgo comunicó ayer la toma de una participación mayoritaria en Solitium, un grupo aragonés dedicado a ladar servicio técnico a empresas en asuntos ofimáticos y, concretamente, en gestión de impresoras.

El equipo fundador de Solitium, por su parte, retendrá «una participación significativa». La operación está pendiente todavía d eobtener el visto bueno de Competencia.

EY y Linklaters han sido los asesores de Proa en la operación. Guerreiro y Asociados y Chequers Abogados han trabajado del lado de los accionistas de Solitium.

El fondo pilotado por Fernando Ortiz cierra con esta su tercera operación en menos de un año. En abril de 2019 entró en el sector dental con la compra de IPD. Y meses después se alzó como ganador de la disputada venta de Pstas Gallo. Ha realizado todas estas operaciones con su tercer vehículo de capital riesgo, que cerró en enero de 2019.

Solitium cuenta con más de 600 empleados y 33 oficinas para dar servicio a una cartera de más de 22.000 clientes y un parque de más de 60.000 impresoras.

Según sus cuentas de 2018, consultadas a través de Insight View, Solitium obtuvo un beneficio de 3,16 millones. Los ingresos se elevaron hasta los 96,47 millones. El ebitda se situó en los 5,5 millones.

Proa se hace con esta compañía que cuenta con una deuda con entidades de crédito por 10,93 millones. La mayor parte de este pasivo vence en este año, 3,29 millones. En 2021 y 2022 debe devolver 2,9 y 2,65 millones, respectivamente. Por esta deuda paga un tipo de interés medio del 1,97%.

Proa ha encomendado al Banco Santander refinanciar la deuda de la compañía, que será el banco estructurador del nuevo pasivo. Además de dotar a la compañía de un nuevo precio y calendario de pagos para su deuda actula, habitualmente los fondos de capital riesgo cargan en torno a la mitad del coste de adquirir una compañía a esa misma empresa. Es lo que en el sector se conoce como una operación de corporate buyout.

Fuente: Cinco Días