Los clubes de fútbol de Primera y Segunda División tienen hasta el 31 de julio para acreditar ante LaLiga que cuentan con un sistema de prevención de delitos (o programa de compliance) eficaz y actualizado. Una obligación que, desde hace tres años, es uno de los requisitos de inscripción en la competición. Es decir, quien no lo haga, no podrá participar en la temporada 2018-2019.

Exigir a los equipos un programa de compliance eficaz para poder competir es una de las medidas que LaLiga puso en marcha para acabar con los casos de corrupción y de mala gestión que habían golpeado duramente a la imagen del fútbol español. «El fútbol profesional es consciente del importante papel que juega en nuestra sociedad y, por ello, está actualmente inmerso en un importante proceso de adaptación al nuevo marco legal y social«, explica Esperanza Bernal-Quirós, responsable de cumplimiento normativo de LaLiga.

Para cumplir con este requisito no basta con presentar el programa de compliance que se implantó en temporadas anteriores, sino que el departamento de cumplimiento de la patronal de los clubes de fútbol exige se demuestre que se encuentra actualizado. Para ello, debe acompañarse de un informe de auditoría de un tercero experto independiente, «tanto si se encuentran en fase de implantación del modelo como en fase de supervisión del mismo», apunta Bernal-Quirós.

A los clubes que suben de Segunda B se les da un periodo de cadencia de un año desde su ascenso para que desarrollen estos modelos de organización y gestión, que el artículo 31 bis del Código Penal establece como mecanismo para que las personas jurídicas puedan verse exentas de responder penalmente de las conductas delictivas de sus empleados o de sus directivos.

Para reforzar la seguridad de sus planes de compliance, algunos equipos están optando por su certificación de acuerdo con la norma UNE 19601. La obtención de estos sellos, si bien no garantiza la exención o la atenuación de la responsabilidad penal en caso de delito, sí supone un elemento de prueba reforzada para demostrar que la organización hizo todo lo posible para tratar de evitar la infracción.

Bernal-Quirós, que se dice «satisfecha» con el «esfuerzo y la implicación de los clubes» en este ámbito, recuerda que no es la única medida que se ha adoptado para favorecer la integridad en el fútbol profesional. Los equipos colaboran con Transparencia Internacional España en la elaboración del Infut (Índice de Transparencia del Fútbol Profesional), un informe que analiza los avances en publicidad y rendición de cuentas de las entidades de Primera y Segunda, y que ha registrado notables avances en sus dos primeras ediciones. A ello hay que sumar la regla del equilibrio financiero, que ha servido para mejorar las finanzas de los equipos y rebajar notablemente sus deudas con Hacienda.

Control de gastos y regalos

Antes de trasladar esta exigencia a los equipos, LaLiga desarrolló su propio modelo de prevención de delitos, que analiza los relevantes riesgos penales a los que está sometida por el importante volumen de negocio que maneja y su proceso de expansión internacional. De entre las medidas adoptadas, Bernal-Quirós subraya las políticas de gestión de gastos, viajes y compras; el canal de denuncias y los buzones abiertos al público; el control de regalos, y el examen de los proveedores con los que contrata LaLiga.

«En este contexto de transformación digital en el que también se encuentra nuestra actividad de cumplimiento y control interno, actualmente nos encontramos en pleno concurso para la selección de una plataforma de Governance, Risk & Compliance (GRC) que nos ayude a sistematizar nuestras funciones», informa Bernal-Quirós, quien asegura, además, que LaLiga está a la espera de que existan organismos acreditados para poder certificarse de acuerdo con la UNE 19601.

Además, para adaptarse a los retos que plantea el Reglamento General de Protección de Datos, LaLiga ha creado la figura del delegado de protección de datos, integrada dentro del área de cumplimiento. En esta materia, la gran tarea que ha tenido que abordar la organización ha sido la de crear una metodología de trabajo que cumpla con el principio de privacidad por diseño.

Un sistema para evitar delitos

Canal de denunciads. LaLiga puso en funcionamiento su «canal ético» para que, a nivel interno, las entidades o empleados de España o del extranjero pudieran denunciar las prácticas irregulares que detectaran. Además, hay dos buzones de denuncias abiertos al público en general: integridad@laliga.es y viveelfutbol@laliga.es.

Control de regalos. La patronal de clubes también cuenta con una política de regalos, invitaciones y donaciones que marca «importantes límites cuantitativos y cualitativos de lo que se puede ofrecer y aceptar», explica Esperanza Bernal-Quirós. Este baremo afecta tanto a lo que provenga del ámbito privado como de lo público y la política.

Proveedores. Desde hace un año LaLiga somete a todas las personas u organizaciones con las que contrata (proveedores, patrocinadores, intermediarios, operadores, etc.)a un proceso de homologación en el que se le solicita relevante información societaria. El proceso no podrá culminar si no se acreditan sus representantes legales y sus beneficiarios últimos.

Filiales. Para conseguir que el modelo llegue a todas sus filiales, Bernal-Quirós explica que se han apoyado en despachos locales y, además, han tratado de adecuarlo «a las mejores prácticas internacionales».

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Fuente: Cinco Dias.