Se acerca el invierno y también la temporada de gripe, una enfermedad estacional a la que se le presta poca atención, critican los médicos, pero que puede acarrear graves problemas para la salud. De ahí que este año el Ministerio de Sanidad haya incorporado a los fumadores entre los grupos vulnerables a los que recomienda la vacunación –en plena campaña–, además de los mayores de 65, embarazadas, menores y adultos con enfermedades crónicas, diabetes…, niños y niñas de entre 6 meses y 2 años prematuros y profesionales sanitarios.

No obstante, dados los datos del año pasado –se registraron 490.000 casos leves en atención primaria, 35.300 hospitalizaciones (el 40% de niños sanos), 2.500 ingresos en la UCI y 6.300 muertes asociadas, según el Centro Nacional de Epidemiología (CNE)–, los especialistas de la Asociación de Microbiología y Salud (AMYS) creen que la indicación debe extenderse a todos los españoles, como sucede en EE UU y Canadá.

Los especialistas sugieren vacunar a toda la población

“Lo ideal es vacunar a toda la población porque el virus circula menos. Tenemos que desmontar eso de que la gripe es cosa de viejos”, subraya Raúl Ortiz de Lejarazu, miembro de la junta directiva de la AMYS y director emérito del Centro Nacional de Gripe, en un encuentro con la prensa.

Ramón Cisterna, presidente de la AMYS, insiste en que la prevención basada en la inmunización y el diagnóstico son claves. De hecho, se calcula que en los mayores de 64 años, en la temporada 2018-2019, esta medida redujo un 20% las visitas al médico familiar, un 11% las hospitalizaciones, un 40% las admisiones en la UCI y un 38% las muertes atribuibles a dicha dolencia (cifras del CNE). Por eso, Ortiz de Lejarazu defiende su efectividad, “del 50%-60%”.

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El problema es cuando no se diagnostica adecuadamente. Los tipos A y B tienen a su vez unos subtipos: H1N1 y H3N2, en el primero, y Victoria y Yamagata, en el segundo, que circulan desde 2001. A veces se ingresan pacientes con diferentes cepas por desconocimiento y se contagian entre sí o se prescriben antibióticos innecesarios –le ocurre al 70% de los enfermos–. El resfriado es otra cosa, advierten.

¿Trivalente o tetravalente?

Otra cuestión. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió en 2018 el uso de la vacuna tetravalente, que incluye las cuatro cepas del virus (dos del A y dos del B), a diferencia de la trivalente, que solo abarca tres, en España no es el estándar de protección, como ocurre en 33 países europeos. Solo Canarias, Galicia, Castilla y León, Asturias y Melilla la incorporan, pero para grupos concretos, apunta un documento publicado en febrero por siete sociedades médicas (la Asociación Española de Vacunología, la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria…) y que evalúa este nuevo producto.

“El 35% de las vacunas que se administran en España es trivalente y no ofrece protección sobre la nueva cepa B circulante. Este linaje predominante no coincidió con el contenido vacunal en cinco de las diez últimas temporadas. Su nivel de protección no fue óptimo”, indican. Un estudio sobre su coste-efectividad que citan estas organizaciones prevé que su uso puede evitar en un año 18.500 casos, 2.577 complicaciones, 407 hospitalizaciones y 181 muertes. Además de una reducción de costes por absentismo (3,7 millones) y de atención por complicaciones (2,2 millones). VaxigripTetra, de Sanofi Pasteur; Fluarix Tetra, de GSK, y Fluenz Tetra, de AstraZeneca, son las tetravalentes autorizadas en el país.

Cifras

35.300 ingresos por gripe se registraron en la temporada 2018-2019, según el Centro Nacional de Epidemiología.

6.300 muertes atribuibles a esta infección se contabilizaron el año pasado.

Y pese a que “mejora lo que había hasta ahora”, Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, cree que no invalida la trivalente. “Hay que estudiar el perfil y el grupo poblacional objetivo”. Incluso, menciona otra novedad que aún no ha llegado a España, la tetravalente coadyuvante, para que sistemas inmunitarios no tan potentes (como el de los mayores) mejoren su capacidad de respuesta protectora.

La tasa de vacunación es también mejorable. Pese a que es del 54%-56% en mayores, por encima del 44% de la media europea (la OMS la fija en el 75%), en embarazadas es del 30% y la diferencia entre comunidades autónomas varía entre el 30% y el 60%. Peor aún si se analiza la cobertura de la población total, cae al 15%-18% porque no hay una indicación general. “España tiene mejor cobertura que Francia, Alemania o Italia, pero no es lo suficientemente buena”, afirma Ortiz de Lejarazu. Los expertos piden más información y formación.

Fuente: Cinco Días