El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, percibió el año pasado un salario fijo de 500.000 euros, el mismo que en 2018, y generó una retribución variable de 270.000 euros, lo que supone un 10% menos que la producida un año atrás.

Así consta en el informe anual sobre remuneraciones de los consejeros remitido por la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) relativo a 2019, cuando el consejero delegado, José Sevilla, y el director general de Personas, Medios y Tecnología, Antonio Ortega, percibieron también el mismo sueldo y retribución variable que el presidente.

Los tres consejeros ejecutivos comenzarán a cobrar esta retribución variable a partir del año 2023 y acabarán en 2025. La mitad de esta cuantía se abonará en metálico, mientras que el otro 50% será percibido en acciones de Bankia. Las acciones que se entreguen no podrán venderse hasta un año después de su entrega.

No obstante, la cuantía variable generada por los tres consejeros ejecutivos todavía se encuentra pendiente de las correspondientes autorizaciones y aprobaciones previstas en la legislación vigente.

Resto de consejeros

Por su parte, el cuarto consejero ejecutivo de Bankia, Carlos Egea, tan solo hasta el 27 de junio debido a su renuncia de sus funciones, obtuvo una retribución fija de 198.000 euros durante el pasado ejercicio y no percibió retribución variable porque así lo establece su contrato.

Desde esa fecha está en la categoría de ‘otro consejero externo’. Los demás consejeros de la entidad, de carácter no ejecutivo e independiente, tienen estipulado un ingreso anual de 100.000 euros. Estos consejeros no reciben importe adicional alguno en concepto de dietas de asistencia ni retribución por la pertenencia a comisiones del consejo de administración.

Así, en su conjunto, el consejo de administración de Bankia percibió el pasado ejercicio 3,31 millones de euros, un 1,1% menos respecto a los 3,34 millones del año precedente.

Goirigolzarri, Sevilla y Ortega no cobraron remuneración variable ni en 2012 ni en 2013, mientras que en los ejercicios 2014 y 2015 renunciaron a la misma, a pesar de haber cumplido los objetivos establecidos. 

Fuente: Cinco Días